Jornada continua o jornada partida

 

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Artículos a favor de la jornada continua afirman que así los niños pueden comer en sus hogares y tener más tiempo libre para descansar y jugar.

Artículos en contra de la jornada continua afirman que así los niños pueden asegurarse una comida decente y a hora adecuada y que hacer esa parada en la jornada hace que vayan más relajados.

Unos dicen que los padres se pueden organizar mejor eligiendo la hora de recogida del cole. Otros que es un problema para las muchas familias que no pueden recogerlos antes Unos dicen que se van a perder puestos de trabajo, otros que favorecen puestos de apoyo en extraescolares.

Pero nadie dice la verdad. No importa demasiado si un niño de primaria pasa las horas escolares más o menos seguidas. Un niño de primaria no debería estar en el colegio más de tres o cuatro horas diarias y no dedicar más que esas horas diarias a la actividad lectiva ni en el cole ni en su casa ni en clases adicionales de apoyo. El problema es de los adultos, de la sociedad, que para cubrir la función de guardería que unos necesitan y otros quieren, hacen obligatorio que los niños pasen en la escuela el doble de horas de las que necesitan para aprender llenando aulas hasta los topes.

Un niño no debería ir a clase ni estar en el colegio más de tres horas. Se acabaría el problema de las jornadas largas seguidas o partidas. Sencillamente no tendría que estar tantas horas y con horarios inflexibles.

Pero nadie lo dice.

Mireia Long

Una Educación que respete la libertad y promueva la libertad

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Desprecian la Libertad. Quieren mejorar la Educación con más escolarización y más imponer un modelo estatal único y se olvidan de proteger el derecho fundamental de los padres de escoger el modelo educativo que prefieran y crean mejor para sus hijos.
Y en esto caen Psoe, IU y Podemos. Me imagino que PP y Ciudadanos harán lo mismo.

Ya es que me importa poco la LOMCE o las reválidas. El derecho de la libertad de educación es fundamental. Y favorecer y permitir escuelas y comunidades educativas más abiertas y flexibles para todas las edades y que puedan ser creadas sin inversiones tan altas. Y no perseguir a las escuelas no homologadas, recordando que lo no homologado no debe ser considerado ilegal. Y permitir exámenes libres a la misma edad para todos los niños, no solo para los del sistema estatal. Y cambiar los planes y curriculum y evaluaciones. Y aceptar especificamente el homeschooling y la libertad de Educación, que es algo que la mayoría de los países europeos contempla (y repito, europeos, que no me mareen más con Texas, que ganas me dan de irme alli a veces rodeada de tanto ignorante y fascistaeducativo).

Es el Estado, y no los padres, el que decide como deben ser educados los niños, al menos en horario escolar. Y se quedan tan tranquilos. Los niños, en horario escolar, pertenecen al Estado que decide lo que tienen que “aprender” y son los maestros que les toquen en suerte, los que decidirán como deben aprender. La falsedad llega hasta negar el teórico derecho a elegir centro o escuela, aunque la inmensa mayoría, además, estén cortadas por el mismo patrón y deban responder ante el Estado.
Y lo habéis permitido, entregar un derecho fundamental y una libertad irrenunciable a que los la administren con cuentagotas.
Lo habéis permitido.
Y no lo entiendo, no me puedo creer que penséis que es el Estado, los gobiernos, los partidos, los votos de las mayorías o los funcionarios vayan a elegir la educación de vuestros hijos considerando su bienestar y futuro con más responsabilidad que vosotros mismos.
No lo entiendo.

Si te enseño a ser esclavo desde niño y a obedecer sin cuestionar serás más manejable y sumiso de adulto, aceptarás que la vida es una mierda, que no se puede cambiar nada, y hasta serás un esclavo feliz. Ese es el curriculum oculto de la escuela. Ahora ya decides si te parece buena idea o si te parece un plan para controlarte.

Mireia Long

Se prioriza siempre la educación obligatoria, como si fuera lo ideal, y es un sin sentido.

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Se prioriza siempre la educación obligatoria, como si fuera lo ideal, y es un sin sentido.

Total, la mayoría de la población no se va a dedicar a sus sueños, van a encajar dentro del sistema en profesiones dignas pero muchas veces alejadas de lo que realmente les gusta, por que lo que les gustaba siempre era el hobby, lo que se podía dejar, lo que no era importante…

Y así pasan los años. Primero sacan al niño de música, que va mal en el colegio, aunque en el conservatorio iba de lujo, pero eso era hobby. Luego le quitan el tenis, que aunque le encantaba, no era serio, el colegio era más importante. En el instituto le quitaron también las clases de cerámica, porque ahora había que estudiar más. Luego tenía que ir a la universidad y se fue a estudiar psicología, historia, magisterio… no importa. No acaba la carrera, la carrera no era tan monda cachonda como decían. Se aburría, era caro, estaba suspendiendo, no podía seguir así…

Hay crisis y paro. Acaba trabajando (con suerte) de reponedor en un supermercado, de teleoperador, de comercial, de cajero en una cafatería, está agradecido, con la que cae no se puede quejar.

Y un día se encuentra a un amigo que no sacaba tan buenas notas como él en el colegio y el insti, pero que siguió yendo a actividades que le motivaban, y resulta que cuando terminó la ESO hizo varios cursos de monitor de tenis, y ahora trabaja de entrenador de tenis y de badminton, y le encanta su trabajo, y es muy feliz, y otro compañero que incluso repitió un año en el insti porque compaginaba el conservatorio con la ESO y era mucho, pero sus padres no le obligaron a dejar el instrumento por el instituto, ahora está estudiando guitarra en un conservatorio superior, y los fines de semana toca en un tablao flamenco y también toca en bodas y eventos. Está contento, genera ingresos con algo que le encanta mientras se sigue formando. Su novia, la de siempre, ha montado un taller de cerámica donde además de crear piezas que vende en mercados de artesanía da clases a niños varias tardes a la semana.

Todos los que pudieron seguir con sus aficiones son felices, al que le dijeron que lo principal era sacarse la ESO y el Bachillerato y que dejara todo lo demás es el que se da cuenta de que su trabajo, bueno y digno, le aburre soberanamente y que quizás él podría haber hecho lo mismo que cualquiera de sus amigos, pero sus padres estaban tan preocupados de que pudiera quedar fuera del sistema que ahora se siente atrapado por el mismo.

Esto que parece ficción pasa en muchas casas, lo he visto muchas veces, niños y jóvenes que han de dejar cosas que les gustan como castigo por que no sacan las notas que deberían en la formación obligatoria, una formación que necesita cambios y reformas con urgencia. Van dejando lo que aman para enfocarse en lo que aborrecen. Así nos va.

 

Azucena Caballero

Que cosa… que cosa…

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Creemos que nuestros hijos y alumnos son muy pequeños para realizar determinadas acciones y les coartamos aprendizajes que les encantan. Por ejemplo, coser.

Durante todo un curso, en las actividades extraescolares que realizaba con los que se quedaban aún más horas en el colegio después del comedor, una de las cosas que les enseñé es a coser.

Parece muy de épocas pasadas, de cuando mi madre era pequeña e iba al colegio de monjas, que le enseñaban a realizar las tareas propias de “la mujer”, pero no.

Los conocimientos básicos de costura son interesantes para todos, para saber cosernos un simple botón, por ejemplo, pero yo quería ir más allá.

Utilizaba la costura para varios fines:

– Trabajar la concentración. Ni os imagináis, en los momentos en que todos están a la vez con sus agujas, la tranquilidad grupal que se respira. Como nadie hablaba alto, todos estaban más agusto.

– La autoestima. Porque con el método que diseñé para enseñarles, cada uno iba avanzando tan rápidamente que se veían capaces de conseguirlo, sin duda.

– La habilidad de saber hacer algo que la mayoría de sus padres no saben, y poder enseñarles ellos, les supone un reto y una satisfacción.

– Despertar el interés por otro tipo de tarea, que habitualmente no saben realizar, y que les abre un mundo de posibilidades. Por ejemplo, hacerse sus propios disfraces (con algo de ayuda, claro).

– Sentir que aprenden cosas nuevas que, en muchos casos, jamás habrían tenido la oportunidad de aprender y que, quién sabe, a lo mejor despierta su pasión para un futuro.

Como anécdota os contaré que uno de ellos, Lucas, cuando les enseñé a coser un botón, se pasó todo el fin de semana pidiéndole a su madre que le diese botones para coser.

Ella, alucinada, me mandó un mensaje en domingo para decirme que se lo estaba pasando “pipa” viendo a su hijo coser botones, tan concentrado y tan convencido de que eso era, y no otra cosa, a lo que quería dedicar su tiempo de ocio ese fin de semana.

Le encantó la destreza y de ese modo la afianzó. Cose los botones perfectamente, jejejejejeje… Tengo que deciros que Lucas tenía 6 años, que muchos en el cole se burlaban de él porque era uno de los “torpes” y apenas jugaba en las horas de patio con nadie, solo con una amiga que le apoyaba y le quería de verdad.

Tipología del alumnado de la Pedagogía Blanca

13165884_929413510490402_7432266684183428859_nHe estado revisando los perfiles de nuestras alumnas (y alumnos, que tenemos hombres tambien) y este es el resultado en el caso del curso de Formadores de la Pedagogía Blanca.
Un 45% son maestras/os y profesores de Infantil, Primaria y Secundaria, mayoritariamente trabajando actualmente en la Escuela Pública. Quieren comprender mejor la psicología infantil, respetar las necesidades de sus alumnos, comunicarse mejor con ellos, acompañar sus emociones y ofrecerles un entorno educativo que sea rico, lleno de pasión, que encienda su curiosidad y les haga disfrutar del proceso de aprendizaje, para lo que necesitan nuevas herramientas y recursos que no encontraron en su formacion académica oficial.
El 10% restante son otros profesionales que quieren añadir un enfoque respetuoso y actual a su formación: pedadogas, psicopedagogas, psicólogas, trabajadores sociales, monitoras de tiempo libre, niñeras, matronas, médicas, enfermeras, músicas, bailarinas, periodistas y actrices dedicadas a espectáculos infantiles.
Un 45% son padres y madres, de cualquier lugar del mundo, con niños de cualquier edad, que quieren acompañarlos en sus procesos de aprendizaje y formación, respetando sus emociones y ayudándoles a disfrutar de una formación de calidad y apasionante, divertirse, pensar críticamente, tener una mejor relación con ellos y ser una familia respetuosa. Y quieren conseguir recursos educativos conectados con la realidad de los niños, modernos, con uso de las nuevas tecnologías pero también de la naturaleza y el juego para usarlos en su vida diaria, recuperar su propia creatividad y sobre todo contruir relaciones sanas con sus hijos.
En muchos casos ambos perfiles se solapan, pues la mayoría (aunque no todos, también tenemos alumnos que no tienen hijos) de los educadores que llegan a nosotras son también padres y madres y aplican la PB al aula y al hogar.
Para nosotras es muy importante que en la Pedagogía Blanca los profesionales de la educación y las familias trabajen juntos, se escuchen y acompañen, pues la vida real también precisa de más profundas y equilibradas relaciones entre ellos.
Seguiré analizando los perfiles y os contaré más conclusiones.

Mireia Long

Puajjjjjjj… Qué asco!!!

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Me encuentro niños que, a escondidas, tratan de ser “bicheros”. Niños que a sus madres, padres o hermanos les dan tanto asco los animales en general o los insectos en particular que no soportan ni oír hablar de estos seres.

Niños que desean tocar un pez, coger un saltamontes o un pájaro. Niños que piden ir a un zoológico o a un museo donde puedan aprender sobre estas cuestiones.

Un alumno de actividades extraescolares de cinco años me pedía que hiciésemos cosas con “bichos”, “porfa, porfa, porfa…”. “En casa no quieren saber nada de nada de animales y a mí me encantan, pero solo me dejan tocar los de plástico”.

A veces, cuando somos padres, tenemos que lidiar con algunos aspectos no muy agradables para nosotros. Desde cuestiones puramente higiénicas, como limpiar un vómito o quitar piojos, hasta otras más relacionadas con traumas o fobias propias.
Es evidente que, si no nos gustan los “bichos”, vamos a transmitir ese sentimiento a nuestros hijos aunque no queramos. Pero, si somos conscientes, deberíamos trabajar esos aspectos para no hacerlo. O, al menos, no tan descaradamente.

Si, desde que son pequeños, a cada perro que vemos por la calle hacemos un gesto de pánico como cogerle en brazos o exclamar alguna frase hecha tipo “un perro, ven, no te vaya a hacer algo”, conseguiremos que nuestros miedos se trasmitan a nuestros hijos sin darles la oportunidad de valorar, por sí mismos, qué tal les caen los perros.

De igual modo, cuando aparece una araña en el techo del salón y la perseguimos hasta liquidarla o un pájaro se cuela, sin querer, por la ventana de la cocina y gritamos como si hubiese entrado el mismísmo Conde Drácula.

Difícil entonces actuar con sentido común. Pero tenemos que buscar la fórmula para evitar estas reacciones en su presencia o, simplemente, reconocerles que a nosotros no nos gustan pero que no queremos que ellos reaccionen igual.

Es el momento de pedir ayuda a algún familiar o persona de confianza que le apasione la Naturaleza, que les pueda enseñar cosas sobre los animales, que inicien con él una colección de rastros animales (piñas roídas por ardillas, almendras comidas por un ratón, nidos abandonados, cáscaras de huevos de pájaros del bosque ya nacidos, plumas, huellas, huesos, egagrópilas, etc…), que hagan con él alguna excursión a ver y a escuchar pájaros, etc…

Es muy importante que, si ese es el interés de nuestros hijos, lo desarrollen. Además, estoy segura que viéndoles a ellos disfrutar con su pasión se amainen nuestros problemas con algo tan importante como es la Naturaleza.

Si desaparecieran los insectos de la tierra, sobre todo las abejas, duraríamos un abrir y cerrar de ojos. Así que, hacen falta pequeños naturalistas para que el Mundo siga funcionando.

No siempre lo alternativo es mejor

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Pues que quede claro. Todos los niños merecen protección si son agredidos y todos los centros deben actuar en esos casos.

Lo primero que tenéis que preguntar en un colegio o escuela alternativa es que política real tienen de actuación cuando hay agresiones entre compañeros. Porque si os dicen que ellos no intervienen porque deben resolverlo entre ellos o que es una cuestión kármica o que en los conflictos no hay que posicionarse porque todos son responsables o el agredido lo atrae porque tiene que aprender algo .. salid huyendo de ahi.

Si dicen que eso alli no sucede, mienten. Si dicen que sucede pero hacen todo lo posible por evitarlo y reconducir a los que agreden y proteger a los agredidos, es lo minimo.

A partir del reconocimiento de que hay agresiones (fisicas, verbales o emocionales) entre los alumnos, algo innegable que sucede en todos los centros como demuestran las estadisticas, y que el buying es real, cada centro y cada maestro individualmente deben mejorar sus estrategias de detección e intervención.

Los niños merecen mas protección que los adultos. Y nosotros tenemos más herramientas para evitar y defendernos de un abuso, incluso tenemos a las autoridades para denunciar. Los niños no pueden ver minimizado su derecho.

Los niños vienen de ambientes muy variados y por diversas razones pueden llegar a agredir a otro niño, a veces sencillamente porque no saben canalizar su agresividad o porque proyectan problemas de otro ámbito. Los niños que agreden también son victimas y lo serán más si no les enseñamos a actuar de otro modo, pues reforzarmos la impunidad y las agresiones pueden aumentar en intensidad con los años. Los que son observadores de las agresiones y, por supuesto, los que las sufren, merecen que los adultos las evitemos antes de que sucedan y que intervengamos inmediatamente para pararlas y procurar que no se repitan bajo ninguna circunstancia.

Nada hay peor para quien sufre una agresión que se niegue lo sucedido o se le culpabilice del modo que sea.  No hay justificación ni ideológica, ni psicológica ni por dejadez para hacer a un niño “responsable” de sufrir agresiones.

No actuar conduce a la víctima a la indefensión aprendida o a causar violencia ante su falta de recursos externos de ayuda. Les tenemos que enseñar que no están solos y que actuaremos para defenderlos de las agresiones, y solo estando seguros, podremos abordar el problema desde todas las perspectivas, ayudando también al niño que agrede a expresar de otra forma su malestar.

Si quieres saber como manejar las agresiones entre niños de manera respetuosa, ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA

Mireia Long

La televisión como recurso educativo en la Pedagogía Blanca

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Aunque hay corrientes pedagógicas y psicológicas que consideran que la exposición a la televisión en edades tempranas es perjudicial lo cierto es que la tele es un elemento importante en muchas casas y, a partir de los tres o cuatro años, es bastante normal usarla para que los niños se entretengan. Os propongo hoy usar la televisión para facilitar el aprendizaje.

Ver televisión de manera correcta

Debo decir, para empezar, que el tiempo que puede ver la tele un niño pequeño debe ser limitado y adecuado a cada edad. Y que no debe substituir a las actividades de juego y experiencia que los niños necesitan para su correcto desarrollo psicológico y corporal.

La televisión, en exceso, puede tener efectos perjudiciales en el desarrollo de los niños y siempre hay que tener presente que lo que necesitan es la atención de un adulto que les acompañe en sus emociones y descubrimientos.

Sin embargo si hemos decidido tener televisión en casa y dejar que los niños la vean, seguro que podemos sacarle provecho como elemento de diversión y de educación. En el mundo de las nuevas tecnologías podemos aprovecharlas para sacar lo mejor de ellas y la tele es también una ventana al mundo y un elemento que, bien utilizado, nos sirve para ampliar su educación.

Consejos indispensables para ver la tele con los niños es que siempre un adulto vea la televisión con ellos, evitar usarla como niñera, seleccionar los programas con cuidado, usar preferentemente vídeos para no exponerlos a la publicidad o contenidos inadecuados y nunca poner la tele en el cuarto infantil.

No deberíamos tener la televisión puesta de fondo si no estamos programando un rato para verla y deberíamos, sobre todo, evitar que esté encendida con los niños en casa, pues muchos contenidos son inadecuados para ellos. Sobre todo, no poner telediarios, programas de debate o entretenimiento adultos y películas con violencia. Pero cuidado, en cualquier momento, si la tenemos puesta incluso en horario infantil, pueden verse expuestos a anuncios o trailers que no deberian ver. Por tanto, si usamos la tele, siempre elegir los programas y preferir los videos siempre que sea posible.

No me refiero con aprender a facilitar el aprendizaje con la televisión a ponerle a los niños programas que supuestamente mejoren sus habilidades cognitivas o intelectuales como el famoso Baby Enstein, sino a aprender que en muchos programas infantiles hay elementos válidos de los que podemos “tirar del hilo”.

“Tirar del hilo” de la televisión

Hablé ya del concepto de “tirar del hilo” en educación, partiendo de un tema o aspecto de interés del niño para avanzar y profundizar en el aprendizaje. Puesto que los niños disfrutan mucho con sus programas favoritos podemos sumar al entretenimiento la posibilidad de utilizarlos como primer pasopara ir tirando del hilo, siempre presentes y siendo el elemento comunicador que le falta a la tele, que, por ser unicamente emisor y usar solo elementos auditivos y visuales, complementarla con explicaciones y juegos.

Usando una perspectiva constructivista entendemos que el niño construye su aprendizaje con lo que asimila de su entorno, por tanto, el papel del adulto acompañante va a ser fundamental como complemento a lo que reciba de la televisión.

Los medios de comunicación no eliminan ni substituyen a la comunicación humana, incluso pueden ser un elemento positivo de comprensión del medio social y cultural y además, ofrecen enormes posibilidades de conocimiento. Aunque su uso será más completo a partir de los siete años y especialmente positivo en Secundaria, cuando comprender los mensajes y analizarlos críticamente es indispensable, ya desde pequeños vamos a poder utilizarla como elemento educativo, lo que ayudará a que su uso sea más racional en el futuro.

Realmente la televisión es un elemento educador hagamos lo que hagamos, nos guste o no, así que mejor aprender a usarla y enseñar al niño a hacerlo. Nuestro objetivo será utilizar programas seleccionados adecuados para la edad y maduración del niño, enseñarle a tener una actitud crítica con los contenidos y profundizar en los conceptos y temas que aparezcan, favoreciendo su motivación.

Conceptos básicos para usar la televisión en el aprendizaje

Antes de dar ejemplos prácticos de lo que podemos encontrar en programas infantiles concretos es importante tener en cuenta algunos conceptos básicos que nos ayudarán a elegir los adecuados para usar la televisión en el aprendizaje de manera adecuada.

Es importante, ante todo, comprende los valores subyacentes en el programa, tanto si son positivos como si hay otros que presentan comportamientos o ideas violentos o discriminatorios. En realidad en la mayoría de los programas dirigidos al público infantil vamos a encontrar, en mayor o menor medida, situaciones de agresividad, pero una visualización previa nos ayudará a descartarlos o, si elegimos que el niño los vea, luego poder explicarle que cosas hemos visto que no son convenientes para la convivencia pacífica y respetuosa.

La relevancia de los contenidos es otro factor que podemos tener en cuenta, sin que sea este fundamental, pues, como veremos más adelante, y más tratándose de niños pequeños, de casi cualquier programa vamos a poder extraer contenidos relevantes, algo que quizá habrá que cuidar más en el futuro. Aunque deberemos primar más que nunca el factor de entretenimiento ahora, siempre deberemos recordar que se aprende más y mejor cuando algo nos hace disfrutar.

La televisón es un elemento de aprendizaje y os pronpondremos muchos ejemplos de programas infantiles que vamos a poder usar para “tirar del hilo” y ofrecer a los niños una experiencia educativa y divertida a la vez. Si este tema te interesa, ÚNETE A LA PEDAGOGÍA BLANCA y descubrirás muchas maneras de hacerlo posible.

Mireia Long